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lunes, 4 de mayo de 2015

Thomas Mann (1875 - 1955)

Thomas Mann:

(Lübeck, 1875 - Zurich, 1955) Escritor alemán nacionalizado estadounidense, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano. 

En su juventud, su postura quedó reflejada en las Consideraciones de un apolítico, planteadas en gran medida contra el Zola, que había publicado precisamente Heinrich. En 1933, aprovechando una gira de conferencias, y siguiendo el consejo de sus hijos, no volvió a Alemania, sino que se exilió primero en Sanary-sur-Mer, cerca de Marsella, y luego en Küsnacht, junto a Zurich. En esa época no se definió políticamente, se mantuvo apartado de los círculos de exiliados e incluso prometió al ministerio de Propaganda alemán, en 1933, abstenerse de manifestaciones políticas, pues no quería hacer peligrar la relación con sus lectores alemanes ni la edición de José y sus hermanos.

En 1938 se trasladó a California, donde residió hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí dio una serie de charlas radiofónicas de propaganda para la BBC bajo el apelativo común de Deutsche Hörer (1940-1945, ¡Oyentes alemanes!) y diversas conferencias de orientación antifascista. En 1947 visitó Alemania y participó en la primera reunión de posguerra del PEN-Club en Zurich. En 1952, decepcionado por la situación en Estados Unidos a raíz de la muerte de Franklin D. Roosevelt, volvió a Europa y se estableció de nuevo en Suiza, vastamente honrado a partir de allí por sus conciudadanos alemanes.

Thomas Mann era el hermano pequeño de Heinrich Mann, y decidió hacerse escritor para seguir los pasos de su hermano. Sus primeras novelas fueron ya todo un éxito, y prontó llego la fama y la riqueza (además de un Premio Nobel). De su hermano hoy ya casi nadie se acuerda. Thomas calificó así su obra: “Los libros de Heinrich no son simplemente malos, son tan malos que provocan un odio apasionado”.
Thomas Mann con su esposa (Katia Pringsheim) Berlín - 1929

Para seguir Thomas Mann, a pesar de que era gay la mayor parte del tiempo (en palabras de Colm Toibin), se casó con Katia Pringsheim. Hay quien dice que fueron un matrimonio feliz y productivo, pero la mayoría de los expertos opinan que Thomas no tenía especial interés en Katia, y que si se casó con ella fue porque pertenecía a la familia adecuada (rica, culta). Pocos meses después de su matrimonio, Mann publicó un relato basado en la relación que Katia había tenido con su hermano gemelo, quienes habían sido comidilla de todos los cotilleos y a los que se acusaba de haber tenido una relación incestuosa. Se trata de La sangre de los Walsung y el suegro de Mann intentó por todos los medios evitar su publicación (sin conseguirlo).

Thomas y Katia tuvieron 6 hijos, aunque claramente su favorita era la mayor Erika. En una ocasión esta recordó como, durante la I Guerra Mundial, cuando había racionamiento,  en una cena se dividó todo el pollo y quedó un muslo aparte. El padre le dio ese muslo a Erika, ante la mirada horrorizada de todos sus hermanos, y dijo:”Hay que acostumbrar a los niños a la injusticia desde pequeños”.

También le gustaba su segundo hijo, Klaus, al menos cuando era pequeño. En el libro ‘Nuevas maneras de matar a tu padre’ Toibin sugiere incluso cierta atracción sexual. Cuando Klaus tenía 14 años Thomas Mann escribió en su diario: “Eissi me tiene cautivado, está guapísimo en bañador. Me parece bastante natural enamorarme de mi hijo. ¿Será que he terminado para siempre con las mujeres?”. Sin embargo, cuando se hicieron mayores, y especialmente durante el ascenso del nazismo, Thomas chocó bastante con sus hijos mayores, quienes le criticaban su tibieza y ambigüedad (Mann no quería que sus libros se prohibiesen en Alemania, además de que sus creencias conservadoras y nacionalistas le acercaban en ocasiones al ideario nazi). Además, la relación entre Klaus y Thomas también fue tirante debido a las aspiraciones artísticas del hijo, que se veían siempre ensombrecidas por el éxito universal del padre.
Familia de Thomas Mann (1919)

Erika y Klaus se tuvieron un gran cariño, que fue muy comentado en los círculos sociales, reproduciendo el ejemplo de su propia madre. Su relación era muy estrecha y sin duda entraba de lleno en lo que llamaríamos incesto emocional, aunque todo parece indicar que físicamente nunca sucedió nada. De hecho, Klaus alude en algunas cartas a una especie de acuerdo entre los hermanos sobre con quien podían o no acostarse y hasta donde podían o no llegar a implicarse. Incluso estuvieron prometidos respectivamente con el amante del otro. En los últimos años, Erika trasladó su lealtad de Klaus a su propio padre, algo que su hermano nunca pudo superar. En su diario escribió: “Siempre me siento solo cuando ella no está“. Klaus se suicidaría con 43 años en un hotel de Cannes, con una sobredosis de somniferos. No sería el único hijo de Mann que tomaría esta decisión.

La producción literaria de Mann fue enorme y, de entre ella, merece destacarse cronológicamente los Buddenbrook (1901), Tonio Kröger (1903), la muerte en Venecia (1913), la tetralogía José y sus hermanos (1933-1943), Carlota en Weimar (1939) y confesiones del aventurero Félix Krull (1954)


Los libros de este autor que tengo en mi biblioteca son:

Accidente ferroviario
Doctor Faustus
Ensayos sobre música, teatro y literatura
Horas penosas
José y sus hermanos (Tetralogia)
José y sus hermanos I - Las Historias de Jacob
José y sus hermanos II - El joven Jos‚
José y sus hermanos III - Jos‚ en Egipto
José y sus hermanos IV - Jos‚ el proveedor
La Engañada
La montaña mágica
La muerte
La muerte de Joachin
La muerte en Venecia
La voluntad de ser feliz y otros relatos
Las tablas de la Ley
Los Buddenbrook
Los diez mandamientos
Luisita
Mario y el mago
Sangre de Welsas
Schopenhauer, Nietzsche, Freud
Señor y perro
Tobías Mindernickel
Tristán
Un momento de felicidad
Voluntad de vivir
 


Premio Nobel de literatura (1929):

Los Mann en Estocolmo para la ceremonia de entrega del Nobel
Mann fue laureado con el Premio Nobel en 1929 principalmente en reconocimiento a la inmensa popularidad que cosechó tras la publicación de Los Buddenbrook (1901) y La montaña mágica, así como por sus numerosos relatos breves, aunque en el acto de entrega solo se citó expresamente la primera de estas obras.

Comentario sobre "Los Buddenbrook":

Los Buddenbrook (1901), novela subtitulada "decadencia de una familia", que narra precisamente el progresivo declive de una estirpe hanseática en el curso del siglo XIX, sobre el fondo de los procesos de cambio sociológico producidos en esa época. Escrita bajo la influencia del radicalismo cultural de Nietzsche, en sus páginas aparece la oposición entre mundo y arte, lo que será un tema recurrente en el autor.

Fue su primera novela, cuando tenía solo veinticinco años. La novela tuvo un éxito rotundo, y en 1929 ya se habían vendido más de 185.000 ejemplares solo en ediciones en lengua alemana. 

Frases y pensamientos de Thomas Mann:
  • La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.
  • La vejez es la peor de todas las corrupciones.
  • La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.
  • Pensad como hombres de acción, actuad como hombres pensantes.
  • La belleza, como el dolor, hace sufrir.
  • Cada ser humano razonable debería ser un socialista moderado.
  • Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes.
  • De la muerte nadie que volviese de ella podría decir que vale la pena, pues no se tiene vivencia alguna de la muerte. Salimos de las tinieblas y entramos en las tinieblas. Entre esos dos instantes hay muchas experiencias, vivencias, pero no vivimos ni el principio ni el fin, ni el nacimiento ni la muerte; ninguno de los dos tiene carácter subjetivo; en tanto procesos, caen enteramente en el terreno de lo objetivo.
  • ...

Para cualquier consulta la podeis hacer en jortanav2@gmail.com


 


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