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miércoles, 26 de febrero de 2014

Leopoldo Alas "Clarín" (1852 - 1901)

Clarín [Leopoldo Alas]:

(Leopoldo Alas y Ureña, también conocido por su seudónimo Clarín; Zamora, 1852-Oviedo, 1901) Novelista español. Aunque nació en Zamora, donde su padre había sido nombrado gobernador civil, era de familia asturiana y a partir de los siete años vivió en Oviedo, ciudad a la que le uniría una estrecha relación y que se convertiría, de alguna manera, en la protagonista de su obra maestra, La Regenta. Estudió en Oviedo, con brillantes calificaciones, tanto en el colegio como en la universidad. Muy joven manifestó una exaltada afición por la literatura y una notable aptitud para el teatro y el periodismo satírico. 

La revolución de 1868 despertó sus simpatías por la causa republicana y liberal, y sus años en Madrid (1871-1882), donde estudió filosofía y letras y se doctoró en leyes, le permitieron tener contacto con el círculo intelectual krausista, cuya influencia, muy en especial de su profesor Francisco Giner de los Ríos, fue decisiva en su formación. 

Con el seudónimo de Clarín, se convirtió, a partir de 1875, en uno de los colaboradores más activos de la prensa «democrática». En 1883 contrajo matrimonio y obtuvo la cátedra de economía y estadística en la Universidad de Zaragoza. Al año siguiente logró su traslado a la Universidad de Oviedo, donde enseñó derecho romano, actividad que alternó con las de articulista y escritor. 

Sus artículos literarios y satíricos, publicados mayoritariamente en la revista Madrid Cómico, alcanzaron gran popularidad, pero su mordacidad le valió numerosas enemistades e incluso algún duelo. A su llegada a la capital asturiana, emprendió la redacción de La Regenta, cuyo primer volumen aparecería en 1884. Dentro de su producción crítica destacan los Folletos literarios, una serie de ocho opúsculos publicados entre 1886 y 1891. 

Lector infatigable y estudioso concienzudo, sus más de dos mil artículos filosóficos, políticos y literarios publicados lo convirtieron en el mayor crítico literario de su tiempo, y en una autoridad intelectual influyente y respetada. Su ideología progresista y su adscripción a la ética liberal del krausismo entroncan con la voluntad política, característica de ese fin de siglo, de superar la tradicional inercia cultural española. 

Sin embargo, a partir de 1890, al sentir que no pertenecía a ninguna de las clases sociales históricamente activas y despreciando a una burguesía cuya única aspiración se limitaba al beneficio, poco a poco sustituyó ese dinamismo histórico por una moral más bien individual que reivindicaba la emancipación del hombre por la cultura. Para él, la posibilidad del progreso social estaba íntimamente ligada al progreso moral del hombre. 

Esa nueva orientación lo llevó a concentrarse más en su obra literaria y a revisar sus convicciones positivistas. Sin alejarse definitivamente de la ciencia, relativizó su poder y centró sus esfuerzos literarios en la descripción de la interioridad humana. Para Clarín, no hay valor auténticamente humano que no sea valor de interioridad. De ahí sus implacables críticas a la Iglesia institucional y su repugnancia por la falsedad, la impostura y la hipocresía, componentes centrales de la sociedad provinciana y decadente que describe magistralmente su novela La Regenta

El centro de su pensamiento filosófico y religioso se articula entre el reconocimiento del poder de la razón y la permanente intuición del misterio. El «realismo humano» de Clarín adopta las enseñanzas de movimientos y personajes tan dispares como el naturalismo de Victor Hugo, el psicologismo de Bourget o el racionalismo espiritual de Renan. Si bien es indiscutible que la gran obra que deja Clarín es su novela La Regenta, sus relatos breves y su teatro son parte insoslayable de su producción y destacan por la ironía y la ternura inteligente. En cuanto a su vocación teatral, en 1885 estrenó Teresa, obra considerada actualmente como uno de los intentos más notables de renovación del teatro español del siglo XIX.


Los libros de este autor que tengo en mi biblioteca son:

A 0,50 poeta
A bago, poeta
Abajo, cuesta
Adiós cordera
Algo sobre Teodoro Guerrero
Amore furbo
Apolo en Pafos
Aprensiones
Avecilla
Benedictino
Boroña
Bustamante
Cambio de luz
Cristales
Crítica popular
Cuento futuro
Cuentos
Cuervo
Cuesta abajo
Cánovas y su tiempo
De la comisión
Doble vida
Doctor Angélicus
Don Urbano
Dos sabios
Doña Berta
El centauro
El cristo de la Vega de Ribadeo
El cura de vericueto
El doctor Pértinax
El dúo de la tos
El entierro de la sardina
El gallo de Sócrates
El hombre de los estrenos
El número uno
El oso mayor
El pecado original
El rey Baltasar
El secreto (a voces)
El señor
El sombrero del cura
El torso
En el tren
En la droguería
Epístola en versos malos
Galdós
La conversión de Chiripa
La fantasía de un delegado de Hacienda
La fraccioncilla de taravilla
La imperfecta casada
La mosca sabia
La médica
La Regenta
La ronca
La rosa de oro
La yernocracia
La época... predicador
Las dos cajas
Los imitadores de Campoamor
Medalla de perro chico
Mi entierro
Mis plagios
Para vicios
Pipá
Protesto
Rafael Calvo y el teatro español
Recopilaorio de artículos periodísticos
Recopilatorio obra crítica
Reflejo
Rivales
Sermón perdido
Sinfonía de dos novelas
Solos y palique
Soneto
Speraindeo
Su único hijo
Superchería
Tambor y gaita
Teresa
Tirso de Molina
Tres en una
Un candidato
Un discurso
Un documento
Un grabado
Un jornalero
Un repatriado
Un viaje a Madrid
Un viejo verde
Un voto
Vario
Zurita



Para cualquier consulta podéis hacerla en mi correo electrónico: jortanav2@gmail.com


 



1 comentario:

  1. Me encanta cómo nos lo cuentas :) Ojalá hubiera sido tan ameno cuando lo estudiábamos en el instituto ¡jaja! Gracias por tu tiempo y trabajo. ¡Un abrazo!

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